Cómo planificar las asociaciones comerciales

Una sociedad general puede considerarse como una propiedad única para dos o más personas. Al igual que un propietario único es una sola persona que maneja un negocio sin la formalidad de incorporarlo, una sociedad es un negocio dirigido por dos o más personas que dividen equitativamente los riesgos y beneficios del negocio. Las asociaciones tienen algunos peligros en la gestión continua, que pueden evitarse con una planificación adecuada.

1.

Elabore una declaración de misión para el negocio que todos los socios acuerden por igual. La declaración de la misión garantiza que todos los socios estén literalmente en la misma página en cuanto a los objetivos del negocio, y pueden ayudar a prevenir los debates sobre la dirección futura de la compañía.

2.

Desarrollar un medio equitativo para reembolsar a los socios por sus costos de inicio e inversiones. Las asociaciones agrupan el capital inicial para desarrollar su negocio, pero con frecuencia los socios acuden a la mesa con diferentes cantidades de dinero. Esto puede diferir ampliamente de la división del trabajo más adelante en el negocio; por lo tanto, realice el reembolso de sus inversiones iniciales, con los rendimientos apropiados de la inversión, parte de su plan de negocios, para evitar futuros desacuerdos sobre el valor del capital inicial frente a la variable "sudoración" de los socios más adelante en el negocio.

3.

Determinar un método para resolver disputas entre socios. Muchos socios son viejos amigos, familiares o cónyuges, y suponen que estos lazos evitarán la resolución amistosa de los desacuerdos; estos socios pueden encontrar que las amistades, las familias y los matrimonios pueden verse destrozados por el estrés de dirigir una empresa. Idealmente, una asociación de un número impar de personas puede resolver disputas mediante un proceso de votación democrático; alternativamente, otorgue a algunos socios un "voto de triunfo" en las áreas de su experiencia. Una pareja casada, por ejemplo, puede asignar "votos de triunfo" de gestión financiera a un cónyuge, y planificación de mercadeo y ventas al otro.

4.

Nombrar un ombudsman externo, o un panel de asesores, para resolver disputas que no pueden resolverse internamente. No importa cuán sólido sea su proceso de resolución en papel, su negocio estará en peligro si una decisión comercial amenaza con expulsar a un socio mientras ella sigue siendo un activo clave para el negocio. Si no puede resolver un problema internamente, cuente con expertos de confianza para que lo guíen en las disputas.

5.

Divida las responsabilidades laborales y de gestión de los socios, y determine exactamente cómo se compensará a cada socio por su esfuerzo. Por ejemplo, una sociedad puede decidir dividir todas las ganancias de manera equitativa, pero puede pagar bonificaciones salariales antes de calcular las ganancias a algunos socios, para compensarlos por las cargas de trabajo o las responsabilidades, que pueden distribuirse de manera desigual.

6.

Consulte con expertos externos una vez que haya terminado de redactar su acuerdo de asociación, pero antes de comenzar a operar bajo este. Sus asesores legales y contables pueden ver las áreas problemáticas que perdió, o un empresario experimentado puede señalar los problemas con sus métodos mucho antes de los problemas que puedan surgir.