Superando una mala actitud

Todo el mundo tiene un mal día de vez en cuando, pero si estás empezando a ver la vida a través de lentes manchados, podría ser el momento de un ajuste de actitud. Es importante hacer la distinción entre una mala actitud y la depresión, que puede ser un problema grave y debe ser evaluada por un profesional médico. Si usted, un empleado o compañero de trabajo no está contento con el trabajo, odia a su jefe o siente que está en una rutina, hay cosas que puede hacer para ver las cosas de manera diferente y estar en paz con usted y con su vida.

Depresión versus actitud

Según el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH), puede estar deprimido si se siente triste o triste por más de un par de días. El sitio web de NIMH describe los tipos de depresión, signos y síntomas, posibles causas y tratamientos disponibles. Si usted o alguien que conoce puede estar sufriendo de depresión, comuníquese con un profesional de salud mental que pueda ofrecerle asesoramiento y posiblemente recetarle medicamentos para aliviar los síntomas.

Vidrio medio vacío

Algunas personas nacen con una disposición rosada; otros tienden a ver las cosas en una luz negativa. Su vaso siempre está medio vacío y nada es lo suficientemente bueno. Si odias tu trabajo o tienes una actitud negativa hacia tu jefe, empleados o lo que sea que presione tus botones, detente y observa cómo puedes estar contribuyendo a la situación. Se necesita mucha energía para disgustar algo. La persona o situación irritante es tan mala como permites que sea. Dese permiso para liberar el control que tiene sobre usted y trate de separarse emocionalmente.

Tomar un respiro

Si sus días están llenos de trabajo, estudio, obligaciones y responsabilidades y no mucho más, eso puede hacer que cualquiera se sienta gruñón. Algunas personas están tan consumidas con un sentido de responsabilidad que primero se ocupan de los negocios y de su trabajo y se olvidan de sí mismos. Date un descanso. Saque tiempo en su día para hacer algo solo para usted. Lee un libro, medita, camina o acude a tu fe en busca de guía espiritual. Le ayudará a ponerse en contacto con sus sentimientos y a poner las cosas en perspectiva. El ejercicio también es un gran calmante para el estrés y le dará fuerza para enfrentar sus días exigentes.

Tomar acción

Como dice el dicho familiar: "Si no eres parte de la solución, eres parte del problema". Tal vez el gobierno de la ciudad está lleno de idiotas, tu jefe es incompetente o el compañero de trabajo ruidoso en el siguiente cubículo es volviéndote loco. Puede dedicarse a ello todo el día y dejar que afecte su disposición, o puede hacer algo al respecto. Preséntese en la próxima reunión del ayuntamiento y se queje, o tal vez postule a una oficina local. Cambiar puestos de trabajo y jefes. Hable con su vecino del cubículo y pídale que mantenga el ruido bajo para que pueda concentrarse en su trabajo, o llévelo a Recursos Humanos si es necesario. Tomar el control de su vida le da poder y le dará una actitud completamente nueva.